Las lagrimas son algo normal en mi vida, es como si salieran solas, como si no lo pudiera controlar. Todo el mundo me dice que parezco una persona alegre y todo, pero las apariencias engañan, no es como todos piensan.
Todos los días me escondo en el baño y lloro por mi madre, porque fue una injusticia que se muriera de esa manera, pero bueno, el destino lo quiso así, y no hay nadie que lo pueda cambiar.
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